Espacio que pretende resguardar voces y conocimientos desde el abordaje de la
bibliotecología. Documentación de archivos orales sobre el patrimonio cultural intangible
conservado en la memoria de los libros vivientes. Entrevistas a bibliotecarios sobre el rol social
de la profesión. Reflexiones en torno a la bibliotecología indígena y comunitaria.

miércoles, 30 de agosto de 2017

El espíritu deportivo en las culturas originarias


Recientemente, esta nota publicada en El Orejiverde, relativa a un artículo perteneciente a la colección “Cuadernos de Historia Popular Argentina” (publicado en formato revista en el mítico Centro Editor de América Latina) habilitó reflexiones sobre el entendimiento del espíritu deportivo en las comunidades indígenas de América Latina, la necesidad de documentar aquellas prácticas, que de alguna manera trazan un puente con ciertos tópicos que forman parte del contexto latinoamericano, rasgos identitarios que aún nos diferencian en relación a otras culturas. El texto, titulado  “Los juegos indígenas”, bajo la autoría de Guillermo Magrassi, Mónica Berón y Juan Carlos Radovich,  da cuenta de los orígenes de algunos deportes que ya existían en América antes de la conquista española, vale detenerse en esta reflexión del suizo Alfred Métraux, uno de los que tanto han hecho desde el campo de la antropología en favor de los pueblos originarios argentinos, quien en 1940 expresó lo siguiente:

"Desde que regresé de la República Argentina, en cuyo Gran Chaco estuve cerca de un año viviendo entre los indios, muchos me han preguntado cuál es el espectáculo humano que en aquellas tierras mayor impresión han dejado en mi mente. Y cada vez que me ha sido formulada tal pregunta he contestado sin vacilar: los grandes partidos de hockey disputados a orillas del Pilcomayo. En el transcurso de una existencia errante he asistido a muchos encuentros de fútbol. He visto jugar a los admirables equipos argentinos y uruguayos. He presenciado los "Big Games" en Palo Alto, California. Pero ninguno de ésos acontecimientos deportivos me han proporcionado tanto placer como los partidos de hockey disputados en el Chaco por los indios tobas o los matacos."

Este recuerdo del antropólogo deja paso a una reflexión de Guillermo Furlong, que aún hoy es ignorado por buena parte de la sociedad: "Si es verdad que nada nuevo hay bajo el sol, esta verdad está hoy plenamente confirmada en lo que respecta a los juegos y deportes. Pero lo que más podrá extrañar (a algunos) es que para confirmación de este aserto no es menester ir a consultar los anales de los germanos, galos o visigodos, ya que, por lo que a América toca, nuestros indígenas conocían el base-ball, el hockey y el fútbol y practicaban otros deportes que nosotros desconocemos. Los citados juegos y deportes, aunque con otros nombres, existían entre ellos desde mucho antes del descubrimiento de América".

Hilando fino, se podrá corroborar que fueron muchos los deportes con origen autóctono americano más que europeo, que fueron divulgados mucho después del descubrimiento de América, si bien es cierto que desde los barcos españoles, italianos y portugueses llegaron a difundirse muchos deportes y juegos (entre ellos los de azar con barajas, los dados cúbicos, las corridas de toros, la taba con astrágalo de vacuno o lanar, el cricket, el golf, las carreras de caballos y de perros o con carromatos, las cacerías con armas de fuego, etc.), sin embargo, fueron menos de los que llevaron a su conocimiento y difusión en Europa desde América y otras partes del mundo. Ello debido a que durante la conquista y colonización de América fue escasa la inmigración de jóvenes y adolescentes, quienes habrían podido ser los portadores de juegos y prácticas deportivas que no fueran las mencionadas, más adecuadas para gente madura. En cambio el traslado forzoso de nuestros indígenas a las cortes, ferias, circos y mercados de esclavos de Europa fue casi exclusivamente de jóvenes, varones y mujeres, mayor al comienzo y desde el mismísimo primer viaje de Cristóbal Colón.

Desde el Orejiverde se han compartido informes relativos a los juegos indígenas, incurrir en el abordaje de este artículo nos a llevado a documentar el poco reconocido escenario de los deportes indígenas, muchos de ellos negados desde la historia a pesar de las crónicas existentes, como por ejemplo el  juego con pelotas de goma, antecesor indígena de nuestro fútbol actual. Según los autores del artículo todos los juegos con pelota de goma son patrimonio cultural de exclusivo origen indoamericano. La totalidad de las plantas que producen caucho, goma natural, goma elástica o goma de mascar ("chicle") pertenecen a la flora indígena americana y sus primeros empleos fueron aprendidos por los europeos de nuestros antepasados aborígenes. La única excepción la constituye la goma arábiga (que se obtiene de una acacia común en la península del mismo nombre), cuya sustancia viscosa disuelta en agua sirve para pegar o adherir. El caucho o hule, en cambio, es una sustancia elástica  indisoluble en agua y que circula por los vasos laticíferos de ciertos árboles y plantas, líquido generalmente lechoso del cual se obtienen distintos tipos de goma vegetal. La gomorresina, a su vez, que fluye del árbol del chicozapote al practicarse incisiones en su tronco, es la que proporciona el "chicle" que gustaban mascar los antiquísimos nativos mesoamericanos desde milenios antes que los norteamericanos adoptaran la costumbre y la difundieran como parte de su "humanidad de goma". Hoy tenemos absoluta seguridad de que hace por lo menos 3.500 años existían en América juegos con pelota de goma. Al menos desde el tiempo de los llamados mecas arqueológicos cuyo nombre precisamente quiere decir "los hombres o habitantes del país del hule", allá en el golfo de México.

La propia palabra cancha nos remite a un origen indígena (qeshwa o quichua) incorporada al castellano o español como muchos otros vocablos aborígenes. En su expresión inglesa, el fútbol es muy moderno, pero como deporte ya existía en toda Europa en el siglo XV antes del "cubrimiento" de América. Claro que no se utilizaban entonces las pelotas de caucho inflables y recubiertas con cuero, sino que se empleaban vejigas de animales llenas de aire. Recién "cuando arribaron a América los conquistadores españoles, pudieron ver cómo los indígenas jugaban al fútbol, con excelentes pelotas de goma, sin comparación más perfectas que las de aire…Tenían campos a propósito, de anchura y largo señalado, con rayas equivalentes a las porterías (arcos), con asientos de piedra alrededor para los espectadores, y aún tribunas de honor donde los caciques y señores se acomodaban en duhos o asientos preciosamente tallados."

Hay algo que atraviesa en todo momento este informe y es el resaltar del espíritu deportivo, que en el contexto indígena no sabe de nombres que se destaquen individualmente sino que la fortaleza del entendimiento encuentra lugar en lo colectivo, en la suma de voluntades. Dicen los autores en el apartado titulado “Nuestros indios argentinos”, que los paisanos se valían del mangay, que es un árbol bello, “para hacer sus pelotas” y su juego “se practicaba con la cabeza y con el empeine de los pies", la fuente que registra estos hechos fueron consignadas hace más de doscientos años por el sacerdote jesuita Sánchez Labrador, aclarando posibles dudas respecto al origen indígena del balompié o fútbol. Incluso  Magrassi afirma que en nuestra pampa, el mismo cronista consigna en el siglo XVIII un juego con pelota de goma distinto, ya que en este caso se empleaban las manos, y lo jugaban doce personas en círculo, todos desnudos sin hilo de ropa sobre sus cuerpos “y esto aunque sea en el rigor del invierno”.

Los autores afirman que “este juego deportivo era tradicional en nuestra tierra y muy difundido” también lo confirma, con algunas variantes en su forma, otro cronista aventurero cien años después. Se trata del explorador inglés Musters, quien además de espiar para la corona británica cuáles serían las mejores tierras patagónicas donde erigir luego sus inmensas estancias, nos dejó un valioso relato de su Vida entre los patagones (nuestros tehuelches históricos) entre 1869 y 1870. Su registro del deporte presenta algunas variantes en la forma que pueden estar dadas, tanto por los cambios habidos en el transcurso del tiempo, como también por el hecho de estar constatado el anterior entre nuestros aborígenes del Río de la Plata y éste entre los habitantes de Patagonia quienes no disponían allí de árboles de la goma. El mismo viajero afirma que el juego de la pelota estaba limitado a los jóvenes y que encuentra similitudes entre los Mapuche que lo practicaban con el nombre de pitma o pilmatún, y los Ranculche (gente de los carrizales, llamados vulgarmente ranqueles), quienes los realizaban con otras variantes aunque coincidiendo en considerarlo más como ejercitación física que como entretenimiento deportivo.

Incluso los articulistas encuentran un antecedente bastante particular en la acción conocida en el fútbol como “palomita” que como se sabe es arrojarse al suelo buscando impactar la pelota con la cabeza, al respecto existe un antecedente en Bolivia donde la regla era utilizar la cabeza en vez de las manos o pies para pegar a la pelota, situación que fue registrada por los misioneros presentes en las plazas públicas donde solían realizarse estos encuentros. Según Sánchez Labrador también nuestros mocovíes de Santa Fe practicaban un juego con pelota en donde participaban aproximadamente 200 personas, consistiendo el juego en pasarla con la cabeza hacia el otro lado, con lo cual perdía aquel que no lograse evitar el contacto de la pelota con el suelo.

Vale la reflexión final de los autores, cuando expresan que “nuestro fútbol indígena se parecía mucho más a nuestros sanos y populares “partidos de potrero" que a los controlados y muchas veces aburridos espectáculos comerciales efectuados en monumentales estadios”.  En ese imaginario de hombres desnudos ataviados con plumas en sus muñecas, cabezas y piernas, muchas cosas fueron cambiando en aras de favorecer un espectáculo masivo cuyos costos actualmente rozan la obscenidad, en algún punto los potreros siguen conservando ese espíritu que lleva a los adolescentes a “jugar a la pelota”, probablemente ese entendimiento se deba a como lo concibieron nuestros paisanos siglos atrás, cuando todo lo que tenían por delante era un campo ilimitado y una simple pelota por disputar.

Nota: este informe es apenas un resumen de la publicación titulada “Los juegos indígenas y otras diversiones” / Guillermo Magrassi, Mónica Berón y Juan Carlos Radovich. Cuadernos de Historia Popular Argentina. Centro Editor de América Latina. Se recomienda vivamente su lectura.

Fuente:
El Orejiverde
http://www.elorejiverde.com/el-don-de-la-palabra/3085-el-espiritu-deportivo-en-los-pueblos-originarios

martes, 29 de agosto de 2017

Aparición con vida de Santiago Maldonado


¿Dónde está Santiago Maldonado?

Después de la dictadura hubo una palabra que se escribió en todos los idiomas del mundo, y por la cual los argentinos fuimos tristemente célebres: desaparecidos

No quiero un Estado que encubre a quienes tienen las manos manchadas de sangre, no quiero un Estado que se victimiza mientras las verdaderas víctimas esperan respuestas, pero por mas que doy vueltas al asunto el silencio se impone y la pregunta de siempre queda sin contestar.

Me llamo Daniel Canosa, estoy en mi casa ahora, con mi familia, y me vuelvo a preguntar ¿dónde está Santiago? 

martes, 22 de agosto de 2017

Entrevista a Virginia Inés Simón, estudiante de Bibliotecología de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina


Noticia biográfica
Virginia Inés Simón es Bibliotecaria Documentalista por el Departamento de Ciencia de la Información de la Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Mar del Plata. Actualmente se encuentra en estadio final de licenciatura en dicha casa de altos estudios, y cursando una diplomatura en discapacidad y derechos humanos por la Pontificia Universidad Católica de Perú.
Desde hace 9 años trabaja en servicios de gestión de información para la Red Iberoamericana de Expertos en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, como coordinadora del Repositorio en Discapacidad y Derechos Humanos y del Directorio de Investigadoras e Investigadores en Discapacidad y Derechos Humanos; Asimismo es Secretaria editorial en la Revista Discapacidad, Sociedad y Derechos Humanos. Actualmente es Project Manager en la Red CDPD (para mayor información consultar en http://redcdpd.net/).
Desde hace 6 años trabaja en la Biblioteca del Centro Médico de Mar del Plata, una biblioteca privada especializada en medicina, que atiende a más de mil médicos de la ciudad.
Ha publicado a nivel académico y participado en varios eventos científicos. Su campo de interés y desarrollo profesional abarca temáticas de discapacidad, derechos humanos, acceso a la información, accesibilidad, acceso abierto, propiedad intelectual y derechos de autor, principalmente en el marco de la legislación nacional e internacional relativa a la discapacidad. Actualmente ha sido designada miembro del grupo de trabajo de IFLA-LPD (IFLA -- Libraries Serving Persons with Print Disabilities Section), con función desde el año 2017 al año 2021.

Entrevistador: Daniel Canosa

- ¿Por qué la Bibliotecología?

Al encontrarme en etapas finales de mis estudios secundarios, tenía mucho interés en temas de historia o literatura. Me encontraba en una etapa de exploración ideológica, pero no veía futuro como historiadora o docente en esas áreas. Comencé a preguntarme qué era lo que me gustaba de la historia, de la literatura, de la filosofía y de la informática… Me di cuenta de que mi interés estaba en la información, en su origen y sus destinatarios y no solo en su contenido. Pensaba que lo que realmente quería era poder investigar, pero no le veía un sustento económico al largo plazo. Decidí hacer un test vocacional en la escuela, y entre las posibilidades de estudio, figuraba “bibliotecología”… Fui a la biblioteca de la plaza en la que estaba la escuela, y como era asidua, decidí preguntarle a la bibliotecaria “qué se estudiaba en su carrera” porque estaba evaluando anotarme… Me explicó básicamente lo que esperaba y entendí que el futuro estaba ahí.
Tuve varias discusiones con mis padres, que esperaban “otra carrera”, “de otro nivel”, y fui determinante en decirles que “yo decidiría con qué iba a sustentar mi futuro y el de ellos cuando sean mayores si llegara a ser necesario, por lo tanto, yo iba a decidir qué estudiar”. Anecdótico, lo cuento, porque hoy día están orgullosos de la elección que hice y de ver la proyección que tuve, habiendo podido visitar otros países y contando experiencias tan diversas que rodean a la bibliotecología en su sentido más global.

- Antes de descubrir la profesión ¿ha frecuentado la consulta en bibliotecas? ¿Ha manifestado afición por la lectura, por alguna expresión artística, literaria o cultural en particular?

Si, por supuesto. No siempre fui lectora, y no lo soy actualmente en el sentido amplio que pudiera esperarse, por gestión de tiempos. En la secundaria mi orientación educativa fue hacia las artes, pensando en que tendría tiempo de agobiarme con ciencias aplicadas en la universidad… Durante mi adolescencia transitaba mucho por recitales. Durante toda mi etapa de educación secundaria fui socia de la biblioteca de la plaza en la que estaba la escuela, y era asidua lectora. Luego, por tiempo, espacio y facilidad, fui migrando algunas costumbres de lectura de estudio hacia el plano digital. Las lecturas literarias las mantengo en papel.

- Dos preguntas en una ¿Cuál fue el libro que más lo influenció? y ¿Qué está leyendo actualmente?

Creo que han sido tres o cuatro, aunque debieran ser muchos más, pero imposible uno solo… Las venas abiertas de América Latina (Eduardo Galeano) guardan una gran influencia emocional e ideológica en mí. Pero quisiera destacar además, Las enseñanzas de Don Juan (Carlos Castaneda), El fantasma de Canterville (Oscar Wilde) y El corazón delator (Allan Poe).
Actualmente estoy leyendo Personas con Discapacidad: su abordaje desde miradas convergentes (compilado por Silvia Necchi, Andrea Gaviglio y Marta Suter)

- ¿Cómo definiría a un bibliotecario?
Lo definiré con algunos términos actuales y tecnológicos, y otros clásicos. Un bibliotecario es un gestor de información. Entendiendo el sentido amplio de gestión, con sus implicaciones sociales e institucionalmente transversales; e información en todas las áreas del desarrollo de la vida: laboral, de formación, investigación y recreación.
Un bibliotecario es un agente de cambio para el acceso a la información, y agrego especialmente, información para todas las personas, en donde deseo hacer énfasis en la atención a personas con diversidad funcional. Solemos proyectar nuestra profesión a perfiles de usuario que no se amoldan al concepto de persona (desde un enfoque filósófico y bajo la concepción de dignidad humana) y que segregan en la conformación de la tipología de unidades de información.
En cuanto a los valores de nuestra profesión, deseo agregarlos a esta respuesta porque considero que deben formar parte de nuestra proyección como profesionales, el bibliotecario debería ser stalker de la información, debe tener empatía, proactividad, ser creativo. Primordialmente debería tener arraigados valores y convicciones sobre responsabilidad social y ética profesional (ambos muy alabados y poco practicados) en el marco de la necesidad de acceso a la información como un derecho humano.

- ¿Qué opina del rol social del bibliotecario?

Pienso que las bibliotecarias y los bibliotecarios cumplen y deben guardar un gran compromiso con respecto al rol social que su labor conlleva. Somos el nexo entre la información y el usuario, somos el agente de garantía para el cumplimiento del acceso a la información para todas las personas (con o sin diversidad funcional, y bajo el concepto de “divertad”), como un derecho humano, entendido este en distintos instrumentos del derecho: Declaración de Derechos Humanos, Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, Tratado de Marrakech, y otros… Bibliotecarias y bibliotecarios tienen sin dudarlo, un rol social vital para toda la sociedad, en todos los ámbitos de y durante toda la vida.

- Con respecto al plan de estudios de la carrera ¿Considera que sus contenidos favorecen la adquisición de conocimientos y desarrollo de habilidades vinculados al rol social del bibliotecario?

Si. Sin embargo, considero que hay algunas deudas con respecto al rol social de bibliotecarias y bibliotecarios en relación a las personas con discapacidad y la accesibilidad de la información.


- Se habla frecuentemente de un cambio de paradigma dentro de la profesión (pasando del paradigma de la información al de la comunicación), según su enfoque particular, ¿Percibe ese cambio en el tratamiento docente de cada materia? (la pregunta va orientada hacia los contenidos que brinda el docente, si fomenta habilidades sociales o comunicativas o centra toda su atención en contenidos técnicos).

Si, pero es una situación que depende exclusivamente del compromiso docente. En algunos años de cursada, he tenido la fortuna de estar en clases con docentes comprometidos con el desarrollo de las habilidades de las y los estudiantes, y han enfocado la metodología de estudios a la realización de conversatorios, debates y participaciones con un enfoque democrático y plural e incorporando el desarrollo de conceptos de comunicación social. De igual forma, considero que aún faltan desarrollos conceptuales en gestión y buenas prácticas en redes sociales.

-En el caso que, promovido por el docente, haya realizado una práctica académica o pasantía en alguna unidad de información ¿Considera que los conocimientos adquiridos fueron suficientes para desempeñarse en tales prácticas? ¿Qué conocimientos tuvo que aplicar?

Solo he realizado las prácticas profesionales de final de carrera. En este estadío, creo que he contado con los conocimientos necesarios, por encontrarme en final de carrera y además, tener experiencia previa laboral.
 
- ¿Considera que la bibliografía utilizada en materias relacionadas con tecnologías de comunicación e información se encuentra actualizada? ¿Considera válido el equilibrio entre teoría y práctica en relación a los conocimientos técnicos impartidos en la carrera?

No puedo responder a esta pregunta en la actualidad, ya que son materias que ya he cursado y actualmente han sido actualizadas. En el período en que las curse, lamentablemente la bibliografía, a mi juicio, no ha resultado actualizada y no se encontraba en equilibrio con los conocimientos técnicos de la carrera, ya que se analizada de forma puntual un solo software específico, y no se aplicaba una mirada global a los avances tecnológicos. Tampoco había un enfoque tecnológico hacia la gestión de redes sociales.

-¿Suele participar en listas bibliotecarias? ¿Considera interesante el nivel de los debates? ¿Cómo percibe en dicho espacio la recepción de temas políticos?

Si. Leo constantemente los temas, y en forma esporádica, participo.
Creo que en la actualidad no hay debate en ciencia de la información. Este es un tema sobre el cual se podría hablar mucho. En lo personal, este último año he vivenciado en primera persona diversas situaciones prueba de ello que se han publicado en portales latinoamericanos de bibliotecología. He notado que no hay compromiso por el debate ni lectura juiciosa de los contenidos que se comparten.
Creo que en algunas listas circulan muchos contenidos políticos  de orden nacioanl, que no deberían ser permitidos por los moderadores según las políticas que exponen. Noto una falta de compromiso con el rol de moderación de listas, y una falta de responsabilidad por parte de los colegas que de forma constante comparten contenidos de este tipo, o spam.
Si la pregunta refiere exclusivamente a política gremial, no me parece que sea un tema de conversación presente en las redes, incluso, a julio de 2017 (momento en que estoy respondiendo la entrevista), tampoco hay compromiso de gestión, ni gremial, sindical, político o institucional de las asociaciones que nos representan. Sostengo este pensamiento en base a distintas situaciones que he percibido a lo largo de los años, sobre la falta de beneficios para estudiantes que desean acceder a eventos realizados por las asociaciones, sobre la falta de respuesta a consultas realizadas, e incluso el desconocimiento por parte de sus propios miembros de representación institucional, de los estatutos que rigen a dichas asociaciones.

-Como estudiante ¿Presenció en el aula un debate / clase/ conversación /comentario / reflexión y/o contenido sobre la necesidad o no de contar con sindicatos / gremios / asociaciones en temas relativos a derechos laborales? En caso que la respuesta resulte negativa ¿Considera de utilidad profesional que el docente favorezca espacios de discusión y debate sobre estas temáticas?

Si. En mi tránsito estudiantil muchos docentes nos han invocado a la participación en las asociaciones bibliotecarias, nos han hablado sobre la importancia de contar con asociaciones que respalden nuestra profesión, sobre la necesidad de poder contar en algún futuro, con una colegiación… Se ha conversado en muchas oportunidades y siempre fue evidente en las clases que era una necesidad pendiente.



- El concepto de neutralidad en la profesión ha dividido las aguas ante las problemáticas sociales y políticas que inciden en alguna medida en el contexto bibliotecario, según lo vivenciado como alumna de la carrera ¿desde el aula, recuerda si algún docente ha interpelado y/o analizado esta cuestión?

No. Si bien se han conversado las necesidades, no he notado ese nivel de compromiso por parte de los docentes.

-¿Como percibe a la bibliotecología en contextos interdisciplinarios? ¿Resulta visible? ¿Siente que la carrera le otorga elementos para dar respuestas a problemáticas sociales que otras disciplinas sí ofrecen? (ejemplo inclusión social, problemáticas de minorías sociales, desastres ambientales, conflictos bélicos, problemáticas jurídicas, etc.)

La bibliotecología en contextos interdisciplinarios es vital y de gran relevancia. La visibilidad, creo, es algo que depende de nosotros como profesionales para generar conciencia sobre la importancia de nuestro trabajo. No obstante, en lo personal, he notado mayor respeto y comprensión por nuestro trabajo en ámbitos externos a la bibliotecología, que entre propios colegas. Incluso, interdisciplinariamente se entiende más la importancia y responsabilidad de nuestro rol, que entre los propios bibliotecarios.
No siento que desde la carrera de ofrezcan elementos de respuesta a distintas problemáticas. Como he señalado, hay un vacío importante en cuando a la inclusión de personas con diversidad funcional como productores y lectores. No se brinda un tratamiento de la discapacidad en el marco del acceso a la información. Se segregan a las minorías desde la teoría, porque se proyectan “bibliotecas especiales” para personas con discapacidad, bajo una visión de exclusión, cuando se podrían proyectar estrategias de servicios inclusivos y toma de conciencia sobre la discapacidad como una cuestión de derechos humanos, permeable a todas las instancias de gestión de la información. Problemáticas jurídicas en relación con la ética profesional, la propiedad intelectual o el derecho de autor, suele quedar en buenas voluntades, pero sin compromiso global pleno. Casos internacionales como el de Diego Gómez, Natalya Sharina, Alexandra Elbakyan y Aaron Swartz no son analizados ni apoyados por nuestra profesión, y sin embargo, son situaciones que afectan nuestra labor.
Si, pero de forma  muy breve y segregada. En algunas cátedras concretas en las que se estudiaba la tipología de unidades de información, se hacía mención exclusiva a bebetecas, bibliotecas carcelarias o bibliotecas para ciegos (terminología no acorde a los modelos de inclusión), como ejemplo de bibliotecas especiales. En principio, hablo de segregación porque no se analizó otro tipo de unidades de información que aplican a contextos vulnerables; y de brevedad porque no se incluyeron análisis en profundidad sobre las características e importancia que revisten cada una de las unidades en función de las comunidades a las que sirven. Sólo se hacía hincapié al perfil de usuario. Creo que es posible realizar estudios de mayor profundidad, con consideraciones éticas con respecto al servicio que se brinda y al acceso a la información.
Con respecto a esta pregunta concreta, en la Universidad a la que asistí existe un servicio de acceso a la información para personas con discapacidad, dependiente de la Biblioteca Central de la Universidad. Con los años, me he cuestionado sobre por qué no lo estudiamos como un caso práctico en las cátedras en las que se analizaron los perfiles de usuario. Así mismo, en distintas cátedras se hubieran podido trabajar distintos conceptos de forma práctica, y buscado contribuir a la mejora del servicio con la participación de los estudiantes. Mi especial interés radica sobre la toma de conciencia con respecto al acceso a la información para personas con discapacidad, y creo que hubiera sido sumamente valioso. Entre paréntesis a ésta pregunta, considero que es un vacío para nuestra carrera, no conocer y estudiar los servicios de información que integran las facultades de la institución. Quizás esta situación con los años haya cambiado, mi respuesta obedece a la cursada previa al cambio del plan de estudios.

Hoy, con otras experiencias a mis espaldas, si bien comprendo la necesidad de teorizar sobre los distintos tipos de bibliotecas en función de las comunidades a las que sirven y que puedan requerir servicios y colecciones específicos, también defiendo la idea de incluir una mirada holística a la definición del perfil de usuario y la orientación de las bibliotecas a la atención de las comunidades en razón del contexto en el que se sitúan. En este sentido, una biblioteca pública por ejemplo, es el corazón del acceso a la educación, la cultura y el ocio para las personas de toda una comunidad, como un espacio de encuentro democrático y plural, que puede y debe incluir las estrategias de atención a personas en situación de vulnerabilidad, sin tener que desarrollar servicios apartados que segreguen y discriminen. Considero entonces, que la formación del profesional de la información de hoy no involucra apartados referentes a los distintos tipos de perfil de usuario que convergen en la institución más plural de acceso al conocimiento, que es la biblioteca pública. Entiendo que hay conocimientos que se adquieren en la práctica, o en formaciones extracurriculares, pero de la misma manera, creo menester sumar en la formación actual, desarrollos de toma de conciencia sobre las comunidades vulnerables. Creo que hay tantos perfiles de usuarios, como usuarios. En este sentido de diversidad, las bibliotecas deben orientar sus servicios a los usuarios, y no condicionarse a la estaticidad de las colecciones. El fin de las bibliotecas, son las personas a las que sirven, y no los documentos que depositan, independientemente de la preservación del patrimonio y la herencia cultural.


-Si le fuera dado proponer modificaciones en los planes de estudio de la carrera ¿En que aspectos técnicos y/o humanísticos focalizaría su atención? ¿Favorece la institución académica escenarios de discusión y debate que habiliten posteriormente la concreción de dichas propuestas por parte de los alumnos?

Durante el período de proyección de modificación del plan de estudios de la carrera, se estableció un período consultivo con estudiantes, y distintas reuniones participativas. Institucionalmente se ha favorecido el escenario de participación estudiantil y se han incorporado las propuestas al desarrollo de los nuevos planes de estudio. Creo que ha sido algo sumamente positivo para nuestra carrera, porque la evaluación de estado y la proyección de mejoras fue elaborada en conjunto con todos sus actores de forma plural, pública y democrática.

-Se habla frecuentemente de la lenta desaparición del libro impreso, incluso en foros de bibliotecología, en su caso como estudiante ligado permanentemente a la utilización de dispositivos físicos, digitales y/o virtuales ¿Qué le provoca esta situación?

Creo que se trata de un mero mito. Trabajo inmersa en la cultura de lo digital, sin embargo, el papel sigue siendo de preferencia para usuarias y usuarios. Creo que peligra más la edición impresa de revistas, que la permanencia del libro en papel, en virtud de la perdurabilidad del mensaje que, en el caso de lo científico, se encuentra sujeto a los procesos de revisión por pares. La gestión digital reduce los tiempos editoriales científicos (y los costos económicos), por lo cual muchas veces puede estar en desfasaje con respecto al avance de la periodicidad de publicación de las versiones digitales .

Muchas gracias Virginia

Daniel Canosa

martes, 15 de agosto de 2017

Entrevista a María Florencia Kiss, estudiante de Bibliotecología del ISFD yT N° 35 de Monte Grande, Buenos Aires, Argentina


Noticia biográfica
Técnica Superior en Bibliotecología (ISFD y T. N° 35 "PROFESOR VICENTE D'ABRAMO". Monte Grande. Buenos Aires, Argentina). Realizó prácticas en la Universidad Nacional de La Matanza (UNLAM) y en el Instituto de Literatura Argentina Ricardo Rojas (ILAR). Participó del Proyecto de Gestión en los “Fogones de Bernal”, una colaboración entre el ISFD y T. N°35 "PROFESOR VICENTE D'ABRAMO" de Monte Grande a cargo de la Prof. Mírta Pérez Díaz y el Complejo Cultural y Biblioteca Pública Mariano Moreno a cargo de la Directora Miriam Sanabria. Participó en  seminarios y jornadas relacionados con el mundo actual de las bibliotecas, sus desafíos y el rol social y las competencias del bibliotecario. Ha sido voluntaria en la Casa de la Cultura y Biblioteca Popular “Atahualpa Yupanqui”. Longchamps. Buenos Aires, Argentina.

Entrevistador: Daniel Canosa

- ¿Por qué la Bibliotecología?

Después de transitar algunos caminos, encontré este camino: la Bibliotecología. La elección se debió a que la consideré una disciplina completa, abarcativa y variada que vincula la cultura, las artes, lo social, la ciencia y la tecnología, potenciando el rol de los bibliotecarios y la función de la biblioteca. Su campo de acción es variado, por lo que supone oportunidades y desafíos en los lugares menos pensados. Esencialmente, por su cultura de servicio porque se piensa en y para el usuario para que pueda acceder a la información, a materiales confiables.
Y finalmente, pero no por ello menos importante, por asumir el compromiso social de garantizar y defender los derechos y deberes de los ciudadanos atendiendo a la máxima “una cultura libre para todos”. Hasta que no empezás a cursar, no podes imaginarte de qué se trata realmente. Es apasionante.

- Antes de descubrir la profesión ¿ha frecuentado la consulta en bibliotecas? ¿Ha manifestado afición por la lectura, por alguna expresión artística, literaria o cultural en particular?

Si, he frecuentado bibliotecas, bien para consultar materiales por estudio o por el placer de leer. En el transcurso de la carrera, se realizaron visitas a Bibliotecas, Centros de Información y Documentación, Archivos, Librerías, Museos y demás lugares que sirvieron para tener una visión mas amplia de la profesión y cultivar/adquirir un saber que habilite a pensar en nuevos espacios de actuación. Ser innovadores y creativos en lo que hacemos.
Me considero una aficionada a todas las artes en general y sus diversas expresiones, cada una aporta lo suyo (la literatura, el cine, la danza, la música, el arte, el teatro).

- Dos preguntas en una ¿Cuál fue el libro que más lo influenció? y ¿Qué está leyendo actualmente?

Son tantos los libros que me impactaron que no podría solo mencionar uno.
Recuerdo de aquellos años la literatura de José Sebastián Tallón, Conrado Nalé Roxlo. Son las voces de la infancia. En otra etapa de mi vida, siguieron libros como “Juan Salvador Gaviota” de Richard Bach; “Bestiario” de Julio Cortázar; “El lobo estepario” de Hermann Hesse; “Rebelión en la granja” de George Orwell; “1984” de George Orwell que junto a la novela “Un mundo felíz” de Aldous Huxley y “Farenheit 451” de Ray Bradbury forman la trilogía del género conocido como ciencia ficción distópica; La Divina Comedia de Dante Alighieri; “Crimen y Castigo” de Fiódor Dostoievski; “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano. Un libro indispensable para cualquier latinoamericano. En sus páginas se imprime el dolor y las injusticias sufridas por los pueblos latinoamericanos. A mi entender, clásicos de la literatura que cada uno en su temática refleja realidades y contradicciones de su tiempo, críticas a los convencionalismos sociales, retratando la complejidad de la naturaleza humana. Historias profundas, impactantes, apasionantes y con mucho que reflexionar. Entre mis lecturas actuales se encuentran libros de Haruki Murakami como “Los años de peregrinación del chico sin color” y “Al sur de la frontera, al oeste del sol; “Cometas en el cielo” de Khaled Hosseini; “El gran cuaderno” de Agota Kristof.
Historias potentes, fuertes y crudas, con un atisbo de esperanza. De esos libros que no dejan indiferente. Y tantos otros libros interesantes que quedan afuera…la lista continua…

- ¿Cómo definiría a un bibliotecario?

El bibliotecario es un intermediario entre la colección y el usuario. Está al servicio de los usuarios brindándoles el acceso a la información en sus diversos soportes y formatos.
Monfasani expone ciertas cualidades personales que debe poseer el bibliotecario: Reflexión y espíritu crítico para alentar la toma de decisiones / Iniciativa para promover e intervenir en el cambio / Carácter investigativo para la búsqueda de nuevos conocimientos / Creatividad para innovar y generar nuevas ideas / Constancia para sostener las decisiones / Dinamismo para continuar y emprender otras actividades.

- ¿Qué opina del rol social del bibliotecario?

Los profesionales de la información deben asumir un rol social activo y creativo, no siendo indiferentes a las circunstancias socio-culturales y político-económicas de la sociedad.
El profesional de la información tiene como misión el servicio y como desafío aprovechar las tecnologías y reducir de alguna manera la brecha entre ricos y pobres, informados y desinformados, conectados y desconectados, para permitir que todos participen de la Sociedad de la Información. Se trata de gestionar y planificar de manera estratégica haciendo un correcto empleo de las herramientas y recursos para garantizar el cumplimiento de los derechos de los usuarios a los que sirve. Dicho esto, es fundamental formarse y permanecer en constante capacitación y actualización. Como expresa Edgardo Civallero: […] Los bibliotecarios […] Deben olvidar muros y estantes y convertir sus bibliotecas en entidades dinámicas y flexibles, que salgan de sus edificios para encontrarse con sus destinatarios en las calles, en las escuelas, en las asociaciones vecinales, en las organizaciones culturales, en los barrios carenciados… Ahí es donde hace falta la información, ahí es donde pueden realizarse cambios, ahí es donde puede iniciarse el proceso de desarrollo social. […] La actitud a asumir puede denominarse “responsabilidad social”, y puede resumirse en dos palabras: “compromiso” y “acción”. Compromiso con aquellas personas que podrían necesitar nuestros servicios, para brindarles la posibilidad de preguntarse y preguntarnos por aquello que la biblioteca le podría ofrecer. Y acción consecuente con el compromiso adquirido, más allá de toda ideología, más allá de todo preconcepto o prejuicio”.

- Con respecto al plan de estudios de la carrera ¿Considera que sus contenidos favorecen la adquisición de conocimientos y desarrollo de habilidades vinculados al rol social del bibliotecario?

Cada vez más, hay una tendencia a favorecer la adquisición y desarrollo de habilidades / competencias ya que se hacen necesarias por las nuevas demandas de los usuarios, y de la sociedad en general.


- Se habla frecuentemente de un cambio de paradigma dentro de la profesión (pasando del paradigma de la información al de la comunicación), según su enfoque particular, ¿Percibe ese cambio en el tratamiento docente de cada materia?

Considero que la formación profesional está atravesada por contenidos técnicos, sin embargo, hay una tendencia a rescatar los valores humanísticos, fomentando habilidades sociales o comunicativas por considerarlas necesarias para atender a las demandas sociales actuales. Lo cual implica nuevas estrategias de formación, nuevas competencias y asegurar la igualdad de oportunidades, en función de una ciudadanía informada. Voutssas M. expresa que el profesional bibliotecario debe poseer tres grandes competencias: un saber hacer (competencias operacionales), con saber (competencias Cognitivas) y con saber actuar (competencias actitudinales).

-En el caso que, promovido por el docente, haya realizado una práctica académica o pasantía en alguna unidad de información ¿Considera que los conocimientos adquiridos fueron suficientes para desempeñarse en tales prácticas? ¿Qué conocimientos tuvo que aplicar?

Considero en general, que los planes de estudio van a la zaga de lo que el mercado laboral exige. Sí bien hay intentos por matizar esta cuestión tratando de estar a la vanguardia con contenidos innovadores y actualizados. Lo cual permite llevar la práctica académica adelante y lograr un desempeño aceptable, acorde a las enseñanzas impartidas y los esfuerzos compartidos.
Fueron aplicados conocimientos técnicos (Análisis y Descripción), informáticos, de desarrollo de la colección, de Gestión y Planificación. Hay una deuda con la educación, lamentablemente. Pero también hay grandes acciones de grandes voluntades que luchan por nuestra educación y entiendo que depende de uno comprometerse con su saber y tener un buen desempeño profesional.

- ¿Considera que la bibliografía utilizada en materias relacionadas con tecnologías de comunicación e información se encuentra actualizada? ¿Considera válido el equilibrio entre teoría y práctica en relación a los conocimientos técnicos impartidos en la carrera?

Considero que hay un gran esfuerzo por lograr una bibliografía actualizada en las materias relacionadas con las tecnologías de comunicación e información. Se pretende que haya un equilibrio entre teoría y práctica en relación a los conocimientos técnicos. Sucede que la falta de equipamiento tecnológico actualizado, dificulta el adecuado y provechoso uso del mismo para volcar los contenidos teóricos, por ende, produciéndose un desfasaje entre lo teórico y lo práctico. 

-¿Suele participar en listas bibliotecarias? ¿Considera interesante el nivel de los debates? ¿Cómo percibe en dicho espacio la recepción de temas políticos?
De momento no. En cuanto a los debates permiten la libertad de expresión, la apertura al diálogo, discutir o intercambiar opiniones a través de las cuáles se expresan y confrontan creencias y puntos de vista. Los profesionales de la información deben asumir  una actitud crítica y reflexiva frente a la realidad. El formar parte de la sociedad y estar a su servicio implica responsabilidad y compromiso.

-Como estudiante ¿Presenció en el aula un debate / clase/ conversación /comentario / reflexión y/o contenido sobre la necesidad o no de contar con sindicatos / gremios / asociaciones en temas relativos a derechos laborales? En caso que la respuesta resulte negativa ¿Considera de utilidad profesional que el docente favorezca espacios de discusión y debate sobre estas temáticas?


Se ha comentado y/o reflexionado en alguna clase sobre una representación que avale a la profesión bibliotecaria y proteja los derechos laborales. Son interesantes, dichos espacios, dado que se plantea lo referente al futuro laboral; sin descuidar, por supuesto, los contenidos planificados para la clase. Quizás, debería habilitarse o fomentarse un espacio-seminario para plantear y/o discutir acerca del panorama laboral y de los derechos del colectivo bibliotecario.

-El concepto de neutralidad en la profesión ha dividido las aguas ante las problemáticas sociales y políticas que inciden en alguna medida en el contexto bibliotecario, según lo vivenciado como alumna de la carrera ¿desde el aula, recuerda si algún docente ha interpelado y/o analizado esta cuestión?

Se ha mencionado lo de la neutralidad en la profesión, considerando a los bibliotecarios como simples técnicos que no se inmiscuyen en cuestiones políticas. Habrá casos donde la pasividad y neutralidad este presente. Por el contrario, los profesionales de la información son parte de la sociedad y como tal, no pueden ignorar lo que ocurre a su alrededor, comprometiéndose y asumiendo un rol activo en la toma de decisiones para iniciar y promover procesos de cambio.

-¿Como percibe a la bibliotecología en contextos interdisciplinarios? ¿Resulta visible? ¿Siente que la carrera le otorga elementos para dar respuestas a problemáticas sociales que otras disciplinas sí ofrecen? (ejemplo inclusión social, problemáticas de minorías sociales, desastres ambientales, conflictos bélicos, problemáticas jurídicas, etc.)

La Bibliotecología ha ido ganando terreno y afirmándose como profesión, pero aún hace falta que logre mayor visibilidad y reconocimiento social. Es necesario  que los especialistas de informática, comunicación, periodismo, derecho, ciencias políticas, sociología, historia, filosofía, psicología, economía, educación, empresariales, archivística, museología y desde ya, la bibliotecología trabajen juntos para realizar aportes desde sus respectivas disciplinas cuyos elementos den una respuesta adecuada a la sociedad y a sus problemas. Es necesario una mirada heurística de la cuestión. Si, absolutamente creo que la carrera otorga elementos para dar respuestas a problemáticas sociales que otras disciplinas sí ofrecen, ya que la biblioteca puede colaborar en formar ciudadanos que estén bien informados para que puedan ejercer sus derechos democráticos y desempeñar un rol activo dentro de la sociedad (acceso a la información, educación, libre expresión); puede contribuir a tratar problemáticas de salud, desnutrición infantil, adicciones, violencia, poniendo a disposición los espacios para la reflexión, el diálogo, el debate y los recursos de información confiables para encarar acciones concretas de concientización en la comunidad. Esto también aplica para las cuestiones de sostenibilidad medioambiental; luchar contra el analfabetismo; transmitir y difundir los conocimientos y lenguas de los pueblos originarios para que no queden en el olvido; enseñar pautas de convivencia, lo que implica respetar y tolerar lo diferente, al otro para así evitar el bullyng, el racismo, la discriminación; puede estimular la solidaridad y una escucha atenta, ese gesto para ayudar a quien lo necesite; puede contar la historia local y mantener viva la memoria.

-¿Recuerda en alguna clase que el docente haya abordado cuestiones vinculadas a bibliotecas en contextos sociales vulnerables? (comunitarias, rurales, campesinas, indígenas, carcelarias o de temas relativos a minorías, desplazados sociales, multiculturalidad, comunidades sexuales, bibliotecas humanas, etc.)

Se abordó el proyecto de las bibliotecas humanas, donde se consultan personas en lugar de libros. Lo interesante, es que surgió como forma de contrarrestar la violencia fomentando el encuentro, el dialogo, es decir, la comprensión  hacia personas provenientes de diferentes estilos de vida o culturas a través del intercambio de sus vivencias.
La dinámica consiste en un cara a cara entre personas que tienen historias para contar y aquellos que quieran escucharlas, compartiendo así un espacio de media hora. Dichas personas se han visto excluidas de la comunidad, ya sea por su condición social, económica, política. Eliminar los estereotipos y prejuicios, una manera de volver a humanizar a la humanidad.
El hecho de implementar esta experiencia innovadora en la Argentina, es imitar un buen ejemplo, adaptándola a la propia realidad y vivencias  de los argentinos. Es pensar en los otros, que también somos nosotros. Que se repitan este  y otro tipo de experiencias similares tendrá un efecto multiplicador y llevara esperanza y fuerza a aquellos que no la tienen por las circunstancias e injusticias de la vida. Así, la biblioteca redefine su papel dentro de la sociedad y se adapta a los nuevos tiempos, no solo desde lo cultural sino de lo social también, logrando que los usuarios perciban qué son capaces de hacer las bibliotecas por ellos. Aquí aplica la frase “Cada persona que ves, esta luchando una batalla de la que tú no sabes nada. Sé amable siempre”

-Si le fuera dado proponer modificaciones en los planes de estudio de la carrera ¿En que aspectos técnicos y/o humanísticos focalizaría su atención? ¿Favorece la institución académica escenarios de discusión y debate que habiliten posteriormente la concreción de dichas propuestas por parte de los alumnos?

Sería interesante que dentro del plan de estudio de la carrera se incluyeran los siguientes espacios: Tecnología y Medios de Comunicación; Fundamentos de la preservación y la conservación digital en bibliotecas; Capacitación en Idiomas (Además del Ingles, elegir un idioma optativo: Francés-Italiano-Portugués-otros / Lenguas originarias); Redes sociales y comunidades virtuales; Marketing Digital; Sistemas de gestión de contenidos web; Contenidos multimedia.
Existe un centro de estudiantes, no estoy al tanto de si se ha concretado alguna propuesta sugerida por los alumnos.

-Se habla frecuentemente de la lenta desaparición del libro impreso, incluso en foros de bibliotecología, en su caso como estudiante ligado permanentemente a la utilización de dispositivos físicos, digitales y/o virtuales ¿Qué le provoca esta situación?

“[…] Las ventajas o desventajas del papel sobre lo digital, y viceversa, es un sinsentido, pues opone dos experiencias de lectura totalmente distintas. […] Ambos soportes convivirán por mucho tiempo, en vista de que cuentan con su propia audiencia y nichos de mercado.” (Camacho Alfaro, 2014) . Las bibliotecas digitales del mundo están conformando sus colecciones digitales de la siguiente manera: por un lado, digitalizando colecciones propias que existían previamente en la biblioteca en algún soporte tradicional y, por el otro, adquiriendo acceso a materiales producidos ya en forma digital de origen. De todos modos, es importante considerar que durante un buen tiempo coexistirán los materiales en ambos soportes. No obstante, es recomendable la inclusión del libro electrónico en las colecciones de las bibliotecas, ya que crea una nueva forma de lectura, está en su proceso inicial y habrá que ver como evoluciona. Las bibliotecas que aceptan este desafío asumen que el uso de información es un recurso social importante y facilitarán su acceso desde cualquier soporte y formato para beneficiar a sus usuarios.

Muchas gracias Florencia

Daniel Canosa

miércoles, 9 de agosto de 2017

Entrevista a Mauricio Genta, estudiante de Bibliotecología en la Escuela de Bibliotecario de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, Ciudad Autónoma Buenos Aires, Argentina


Noticia biográfica:
Estudia desde el año 2015 en la Escuela de Bibliotecario dependiente de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Trabajó en diferentes proyectos (base de datos, catalogación de bienes museográficos y bibliotecológicos y museografía entre otros) en el Museo de Informática. Desde 2016 se encuentra trabajando en Wikimedia Argentina como “Wikipedista en Residencia” a cargo del Proyecto de Digitalización, como así también asistiendo en todo lo relacionado a Bibliotecas, Archivos y Museo. Participa voluntariamente en varios proyectos  gubernamentales de acceso a la información en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires.

Entrevistador: Daniel Canosa
Preguntas:

- ¿Por qué la Bibliotecología?

En mi caso la elegí como carrera auxiliar, ya que pienso seguir ingeniería civil, me otorga herramientas y conocimientos que van de la mano con mi actual trabajo en Wikimedia Argentina en lo relacionado a GLAM (*) y mi hobbie donde tengo que manejar información, en especial literatura gris.

(*) Proyecto GLAM (del inglés Galleries, Libraries, Archives & Museums) de la Wikipedia en español, grupo dedicado a mejorar la cobertura de Wikipedia de temas relacionados con el sector de la cultura.

- Antes de descubrir la profesión ¿ha frecuentado la consulta en bibliotecas? ¿Ha manifestado afición por la lectura, por alguna expresión artística, literaria o cultural en particular?

Frecuentaba la biblioteca escolar mas no las públicas, ya que no me brindaban más de lo que podía conseguir, o averiguar en mi casa, o por mis propios medios. Soy aficionado al género literario policial y fantástico, y también por la lectura de material histórico, literatura gris y legislativa.

- Dos preguntas en una ¿Cuál fue el libro que más lo influenció? y ¿Qué está leyendo actualmente?

No considero que algún libro me haya influido más que otro, tomo la lectura por dos lados, el del ocio y el de la información. Actualmente me encuentro leyendo una gran cantidad de papers relacionados con proyectos de wikimedia, en especial datos estructurados y su función en lo referente a bibliotecas, museos y archivos.

- ¿Cómo definiría a un bibliotecario?

Como un facilitador para que la población en general pueda acceder a información de la forma más eficaz y ordenada posible.

- ¿Qué opina del rol social del bibliotecario?

El bibliotecario tiene, mas bien siempre tuvo, un rol social importante como nexo entre la información y la sociedad. Este rol se vio muy afectado con los últimos 30 años de avances tecnológicos, donde gran parte de la población dejo de necesitarlo, y donde también gran parte de la información que administraba cambio de formato. Es importante que el bibliotecario cambie, algo que no viene realizando en general aquí en argentina, para poder trabajar y seguir siendo un nexo en la población, ya que no podemos limitar a que el rol social sea solo talleres de lectura.

- Con respecto al plan de estudios de la carrera ¿Considera que sus contenidos favorecen la adquisición de conocimientos y desarrollo de habilidades vinculados al rol social del bibliotecario?

No realmente, al menos no de la forma que debería realizarse en pleno siglo XXI.


- Se habla frecuentemente de un cambio de paradigma dentro de la profesión (pasando del paradigma de la información al de la comunicación), según su enfoque particular, ¿Percibe ese cambio en el tratamiento docente de cada materia? (la pregunta va orientada hacia los contenidos que brinda el docente, si fomenta habilidades sociales o comunicativas o centra toda su atención en contenidos técnicos)

A pesar de que el programa de mi carrera es puramente técnico, se ve la intención de parte del cuerpo docente por fomentar nuestras habilidades comunicativas. Pero no de forma exhaustiva y organizada.

-En el caso que, promovido por el docente, haya realizado una práctica académica o pasantía en alguna unidad de información ¿Considera que los conocimientos adquiridos fueron suficientes para desempeñarse en tales prácticas? ¿Qué conocimientos tuvo que aplicar?

No realicé pasantías promovidas por ningún docente, pero trabajé por mi cuenta. En general los conocimientos adquiridos son suficientes para desempeñase, en tareas menores o básicas.

- ¿Considera que la bibliografía utilizada en materias relacionadas con tecnologías de comunicación e información se encuentra actualizada? ¿Considera válido el equilibrio entre teoría y práctica en relación a los conocimientos técnicos impartidos en la carrera?

No, lamentablemente la bibliografía de toda mi carrera se encuentra bastante desactualizada, capaz hace 10 años tener bibliografía de entre 20 y 5 años de antigüedad no presentaba grandes diferencias, pero el avance tecnológico de los últimos años obliga a que esta deba estar actualizada año tras año.  Considero que está equilibrado, más la práctica no es completamente representativa de lo visto en la teoría.

-¿Suele participar en listas bibliotecarias? ¿Considera interesante el nivel de los debates? ¿Cómo percibe en dicho espacio la recepción de temas políticos?

No suelo participar en listas bibliotecarias. De reuniones y congresos, creo que el debate  está algo “perdido en el tiempo” como me gusta decirlo, ya que se discuten temas viejos para la profesión. Se evitan al máximo posible los temas políticos.

-Como estudiante ¿Presenció en el aula un debate / clase/ conversación /comentario / reflexión y/o contenido sobre la necesidad o no de contar con sindicatos / gremios / asociaciones en temas relativos a derechos laborales? En caso que la respuesta resulte negativa ¿Considera de utilidad profesional que el docente favorezca espacios de discusión y debate sobre estas temáticas?

Fue hablado en clase,  considero que es favorable ya que en Argentina prácticamente no hay representación gremial o sindical. Durante la materia "Referencia I", en pocas palabras se explicó que no existía un gremio o sindicato, que siempre la actividad se vio ligada a la representación según el lugar de trabajo (docentes, judiciales, etc.), un poco sobre la historia de la única asociación de bibliotecarios que existe aquí (ABGRA) y su funcionamiento. Algunos alumnos realizaron opiniones, aunque los debates posteriores, no pasaron más haya de un disgusto por este problema.


- El concepto de neutralidad en la profesión ha dividido las aguas ante las problemáticas sociales y políticas que inciden en alguna medida en el contexto bibliotecario, según lo vivenciado como alumno de la carrera ¿desde el aula, recuerda si algún docente ha interpelado y/o analizado esta cuestión?

No, lamentablemente no analizamos esa situación, solo nos pasó de obtener alguna apreciación personal de algún profesor sobre el anterior  o actual gobierno, poco relacionado con la carrera. Se podría decir que es casi un tema tabu

-¿Como percibe a la bibliotecología en contextos interdisciplinarios? ¿Resulta visible? ¿Siente que la carrera le otorga elementos para dar respuestas a problemáticas sociales que otras disciplinas sí ofrecen? (ejemplo inclusión social, problemáticas de minorías sociales, desastres ambientales, conflictos bélicos, problemáticas jurídicas, etc.)

Debería tener un papel en equipos inderdisciplinarios, pero el mismo no se da y de darse es invisible. La carrera mía es más técnica, y no percibo que me de elementos para dar respuestas a estas problemas sociales. Se habla de ellas, pero de forma muy vaga.

-¿Recuerda en alguna clase que el docente haya abordado cuestiones vinculadas a bibliotecas en contextos sociales vulnerables? (comunitarias, rurales, campesinas, indígenas, carcelarias o de temas relativos a minorías, desplazados sociales, multiculturalidad, comunidades sexuales, bibliotecas humanas, etc.)

Si, aunque solo relacionado con la promoción de la literatura por ocio.

-¿Se puede aclarar en que materia y que tipo de biblioteca fue abordado? me interesa el concepto de literatura por ocio en relación a estos temas

Nuevamente se dio durante "Referencia I", aunque también se abordó el tema en  "Administración I", mayormente se hablo de bibliotecas populares o rurales. El problema que siempre veo cuando se abordan estos temas, es que el plan es solo que la gente lea lo que yo llamo "literatura de ocio" (novelas, poesías, cuentos, etc), cuando para muchos de estos lugares sería más interesante acceder a información como por ejemplo, informes de agricultura del INTI en una biblioteca rural. Todos los programas tratan de llevar un libro de Borges o Sábato, cuando lo que realmente puede hacer un cambio es otro tipo de información.

-Si le fuera dado proponer modificaciones en los planes de estudio de la carrera ¿En que aspectos técnicos y/o humanísticos focalizaría su atención? ¿Favorece la institución académica escenarios de discusión y debate que habiliten posteriormente la concreción de dichas propuestas por parte de los alumnos?

Principalmente actualizaría de forma general los programas de cada materia. Focalizaría más horas en aspectos técnicos relacionados con la informatización o digitalización, y por el lado humanístico como poner la biblioteca en contexto con su medio ambiente y apoyarse con la comunidad local de forma mutua. Mi institución no favorece esto para nada, al contrario de promover el debate, las autoridades censuran cualquier crítica.

-Se habla frecuentemente de la lenta desaparición del libro impreso, incluso en foros de bibliotecología, en su caso como estudiante ligado permanentemente a la utilización de dispositivos físicos, digitales y/o virtuales ¿Qué le provoca esta situación?

En mi curso soy el único que utiliza una notebook en lugar de un cuaderno para tomar apuntes y/o realizar trabajos. En este sentido, me encuentro en permanente discusión con compañeros y profesionales de las bibliotecas, El libro impreso es solo un formato, y está atado a la bibliología mas no debería estarlo a la bibliotecología, nosotros, deberíamos centrarnos en brindar información y autonomía en su acceso. El medio que utilicemos para entregarla solo debe estar vinculado a las necesidades y medioambiente de quien la reciba.

Muchas gracias Mauricio

Daniel Canosa