Espacio que pretende resguardar voces y conocimientos desde el abordaje de la
bibliotecología. Documentación de archivos orales sobre el patrimonio cultural intangible
conservado en la memoria de los libros vivientes. Entrevistas a bibliotecarios sobre el rol social
de la profesión. Reflexiones en torno a la bibliotecología indígena y comunitaria.

miércoles, 14 de junio de 2017

La pérdida de una lengua, una muerte cultural


Se trata de un tema recurrente en este espacio, el inevitable deterioro que las lenguas indígenas padecen a medida que sus hablantes van desapareciendo, dejando a la sociedad sin un modo de  nombrar las cosas, sin una manera de entender el mundo. Culturas remotas que desde el fondo de los tiempos conocieron mejores escenarios, cuya memoria apenas queda sostenida por un puñado de ancianos, hasta que ocurre lo insalvable, lo que todos presienten que algún día va a ocurrir, y sin embargo nada se hace para evitarlo: la muerte de una lengua.

Algo de todo esto ocurre actualmente en algunas comunidades de las etnias Zápara, Kichwa, Andwa y Shuar de Ecuador. Según el lingüista y antropólogo Jorge Gómez Rendón los procesos de revitalización lingüística y cultural más exitosos, no son aquellos que nacen desde arriba, sino desde las comunidades, que son las que tienen sus propios proyectos.

En este caso, y a propósito de una nota publicada en El Orejiverde, se compartió una problemática que encuentra eco en buena parte de las comunidades indígenas ubicadas en diversos países de América Latina. Dice el texto que “cada vez que hay un encuentro indígena los líderes de las 14 nacionalidades del Ecuador dan un discurso en su idioma. Pero los andwas, residentes de la provincia de Pastaza, lo hacen en kichwa. Están conscientes de que esa lengua no les pertenece. La suya, el andwa, murió con su último hablante, en 2012, y hay quienes intentan revitalizarlo desde su comunidad”. Gómez Rendón ha apoyado este proceso, dejándoles claro que no podrá volver a ser una lengua viva. Sus posibilidades de volver a afincarse en el presente estarían únicamente en un nivel de comunicación básica y como un valor identitario.

Allí se percibe el deterioro de una mesa que siempre estará inclinada, acaso una elección solo concebida desde la voluntad de los abuelos de cada comunidad, situación que es revisitada por lingüistas que tienen por inútil tarea documentar lo que ya ha se ha perdido.
El autor de la nota no solo domina su lengua materna, también comparte charlas sobre la historia de los diferentes grupos étnicos ecuatorianos, como cuando presentó una exposición sobre “Los Colorados: etnohistoria y toponimia del piedemonte andino occidental y las tierras bajas del Pacífico ecuatoriano”, el 10 de marzo de 2017 en el Museo Nahim Isaías (Guayaquil, Ecuador), pero incluso es de aquellos investigadores que recorren los entornos geográficos donde aún persiste la comunicación de dialectos en proceso de extinción, como cuando se interna en la Amazonía, terreno en el que mantiene una investigación con la comunidad zápara, cuya lengua homónima está por desaparecer con su último hablante fluido, Cesario Santi.

En Ecuador se han reconocido 14 nacionalidades indígenas. En teoría, según Gómez Rendón (cuyas áreas de interés contempla especializaciones en documentación de lenguas indígenas, revitalización de lenguas amenazadas, registro del Patrimonio Cultural Inmaterial y lexicografía de lenguas indígenas entre otros), deberían existir también 14 lenguas. Pero la lengua andwa desapareció en 2012 y la zápara sigue ese camino. Además, en términos lingüísticos, el shiwiar sería una derivación del shuar, comunidad a la que -según constata el lingüista- sería muy cercana, a pesar de que esta la reconoce como propia “y hay que ser sensibles a eso”, comenta el autor. Bajo esa lógica, el baicoca de la nacionalidad siona y el paikoka de los secoya serían derivaciones de una misma lengua. Estos aspectos devienen, según Gómez Rendón, en la existencia de 11 lenguas únicamente.

A causa del contexto, en donde a pesar de los esfuerzos de la Unesco, del Estado ecuatoriano y de las mismas comunidades para detener el avance de la pérdida de la lengua, los hablantes puros fueron desapareciendo, quedando pocos en situación de sostener conocimientos a través de conversaciones, situación que va debilitando la condición lingüística por la ausencia de interlocutores. Como ejemplo de esta situación, la comunidad andwa se ha kichwizado. Todos han dejado su lengua y han adoptado el kichwa.

¿Qué es lo que hace que un indígena sea indígena?

Esta pregunta se la hizo la lingüista peruana Carmen López en 1997, es necesario retomar su lectura. Pasaron 20 años de aquella serie de reflexiones que compartió en un taller de políticas lingüísticas sobre la situación de las lenguas de tierras bajas y el desarrollo de la EIB, y sin embargo sus cuestionamientos no perdieron vigencia, vayamos entonces al texto:

¿Por qué defendemos las lenguas?
Aunque la pregunta parezca evidente, considero necesario repetir, una vez más, algunas ideas ¿Qué es lo que hace que un indígena sea indígena? ¿Qué es lo que hace que un guaraní sea guaraní? ¿O que un guarayo sea guarayo? Creo hacer hecho esta pregunta miles de veces a indígenas de distintos pueblos, y entre las tres primeras características más mencionadas ha estado siempre la lengua. Uno es guaraní, entre otras cosas, porque habla guaraní; es guarayo porque habla guarayo, es indígena porque habla una lengua indígena. Quizás no sea la razón más importante para considerarse indígena, pero si es una de las características más importantes para un indígena el hablar la lengua indígena.

¿Por qué es la lengua importante como elemento de definición de la identidad? Porque nos refiere a un grupo humano –todos los hablantes de esa lengua-, porque nos refiere a un territorio –es la lengua de un determinado lugar-, porque nos refiere a un pasado – mis antepasados también hablaban esa lengua- y a un futuro –mis hijos también hablarán esa lengua-, porque nos diferencia de “los otros”: los que hablamos mi lengua frente al resto.

Pero además de estas funciones de identificación, es necesario recordar que la lengua es el instrumento del pensamiento. No es posible pensar sin una lengua; se piensa siempre en una lengua. Y aquí viene algo muy importante, algo que los bilingües saben muy bien. Hay cosas que se piensan en una lengua, y sólo en esa. Hay cosas que solo podemos pensar en nuestra primera lengua, que no podemos traducir, que no podemos ni siquiera pensar en otra lengua que no sea nuestra primera lengua ¿Por qué? A veces, porque no tenemos la costumbre. Pero a veces porque no existen las palabras en la otra lengua, porque no hay forma de decirlo en la otra lengua. Si la lengua es el soporte del pensamiento, al perderse la lengua, ¿cuánto del pensamiento propio de un pueblo se está perdiendo? Es posible que la pérdida sea muy grande. Imaginemos que una persona “pierde” el castellano, y tiene que utilizar el francés ¿Podrá decirlo todo? ¿Será muy grave la pérdida? Como son lenguas hermanas, de la misma familia, más o menos de la misma cultura, con más o menos la misma historia, es probable que se pueda decir más o menos lo mismo en las dos lenguas. Y a pesar de eso, siempre habrá cosas que se pierdan de una lengua a otra. Ahora bien, si se trata de dos lenguas que no tienen nada en común –ni la familia lingüística, ni la historia, ni el pasado, ni la cultura, etc., como es el caso de las lenguas indígenas con relación al castellano, es posible que la pérdida cultural al perderse la lengua sea realmente grave. La muerte de una lengua es, en mayor o menor grado, una muerte cultural.

Hablemos de los pueblos cuyos niños entran a la escuela hablando muy bien la lengua indígena, y sin saber el castellano, o un poquito, o bastante, pero siempre menos que la lengua indígena. Por supuesto que la escuela se apoyará en la lengua indígena como lengua preferencial para la enseñanza, y a lo largo de los años irá haciendo niños bilingües, niños que puedan comunicarse bien en las dos lenguas. Esto será en la primaria, y si hacemos fuerza, también en la secundaria. ¿Y la universidad? ¿Y los medios de comunicación de la región (radio, televisión, periódicos, cine), y los servicios de estado (salud, justicia, etc.) en que lengua vendrán?

Las lenguas no son objetos que existan por sí mismos. Las lenguas existen porque hay gente que las habla. Las lenguas están vivas mientras sirven para la comunicación, mientras hay gente que las usa para contarse cosas, para hacer bromas, para informar, para pensar.
Del trabajo con pueblos indígenas en situaciones de dominación y discriminación secular, se sabe que el proceso de “bilinguización” es un proceso unidireccional, que va del monolingüismo en lengua indígena al bilingüismo de lengua indígena y lengua dominante, luego al bilingüismo de lengua dominante y lengua indígena, y que de ahí, tarde o temprano, se pasa al monolingüismo en castellano. En su versión más aterradora, este proceso dura solo tres generaciones: abuelos monolingües de lengua indígena, padres bilingües de lengua indígena y castellano, hijos (nietos) monolingües de castellano. En sus versiones menos trágicas, este tránsito del bilingüismo al monolingüismo de castellano puede demorar algunas generaciones.

Por ende la pregunta ¿Es realmente una opción por el multilingüismo, por la diversidad lingüística proponer que las lenguas indígenas sean aprendidas como segundas lenguas? ¿Es ésta una opción real de revitalización y desarrollo lingüístico para las lenguas indígenas?
Para que la lengua indígena no sea una imposición en la EIB, es imprescindible que los niños hablen la lengua indígena antes de ingresar a la escuela. Una opción sería tratar una inmersión oral a través del juego y de actividades recreativas (que desarrollen a su vez destrezas psicomotrices) lo que permitiría desviar la atención de los niños del objetivo de aprendizaje de la lengua, recreando el proceso de aprendizaje por exposición permanente, sin presión, de manera relajada y divertida. En este punto la escuela debería incorporar la participación de ancianos de la comunidad que hablen bien el idioma, con el fin de contar historias, enseñar la fabricación de algún producto o cantos tradicionales en su lengua. De manera más ambiciosa, habría que pensar en estrategias para ganar pequeños espacios en los medios de comunicación (en especial la radio) en que se usen lenguas indígenas con el objetivo de revalorizar la lengua materna en espacios históricamente exclusivos de las lenguas dominantes.

Nada de todo esto que compartió Carmen López se percibe en las actuales comunidades de América Latina, no hay al respecto una política de Estado que implemente enseñanzas de la lengua materna bajo un criterio lúdico, incorporando el conocimiento de los ancianos en los diferentes espacios educativos, aquello que los paisanos suelen entender como “las dos educaciones”, la escolar y la familiar. Quien suscribe recuerda los talleres de lengua qom brindados por Ana Medrano en el Centro Daviaxaiqui de Derqui, Buenos Aires, en donde los nombres de los animales se representaban a través del juego y las ilustraciones, aquel emprendimiento, nacido por interés comunitario, jamás contó con apoyo estatal, incluso hace años el libro viviente Omar Camachi reflexionó con cierta amargura sobre el sentido de la educación intercultural, lo que ciertos conceptos representan para los qom sin encontrar analogía en el contexto áulico, sin propiciar una verdadera integración de culturas. En este caso la Educación Intercultural Bilingüe atraviesa un plano de relaciones entre ambos espacios educativos, pero nos los confronta, no los interpela, no los complementa, nos los hace realmente partícipes.

Aquí debemos volver a un concepto que expresa Gómez Rendón, de que no es posible medir el nivel de una lengua desde la cantidad de sus hablantes, sino de la vitalidad con que es transmitida  de generación en generación, puesto que hay padres que prefieren no hablar su lengua materna lo cual implica una disminución de dicho entendimiento, dice el autor que “Las dos lenguas más vitales son las de relación intercultural, que constan en la Constitución: el kichwa y el shuar. El kichwa se habla en la Sierra, en la Amazonía, pero también ahora en la Costa por procesos migratorios de la comunidad kichwa hablante. Hay otras con menor número de hablantes, pero que siguen siendo vitales como el chapalá, de los chachis que se habla en Esmeraldas o el a’ingae, de los cofanes. El caso extremo y más delicado de todos es la lengua de la nacionalidad zápara que, en 2008, su lengua y sus tradiciones orales fueron declaradas patrimonio intangible de la humanidad”.

Lo grave es que esa lengua apenas cuenta con tres hablantes, de los cuales solo uno puede considerarse hablante fluido, con una fluidez disminuida porque no puede hablar con la misma intensidad por la ausencia de interlocutores, entonces ocurre un proceso inevitable:  la comunidad opta por dejar su lengua para terminar adoptando el kichwa.

Para mayor complejidad cabe señalar que en Ecuador la EIB ha sido uno de los motivos por los cuáles los záparas terminaron debilitando su lengua, ya que estos programas educativos solo se realizaban en lengua kichwa, por considerarla sus docentes una forma de diálogo intercultural, tomando en cuenta que el espacio amazónico es multidiverso, de este modo los alumnos zápara contaban con profesores bilingües kichwa-castellano que no entendían la lengua zápara, con lo cual la imposición del sistema propició de algún modo la pérdida lingüística en lugar de cultivarla y fortalecerla desde otro lugar.

Lo que invariablemente ocurre es que los andwa o los zápara ya no se reconocen como tales sino como “interculturales”, miran con resignación lo que el supuesto avance de la civilización provocó en su propia cultura, y saben que no está lejos el día en que ni siquiera en silencio puedan pensar en su propia lengua.

Fuente:
El Orejiverde

Algunas reflexiones sobre la situación de las lenguas de tierras bajas y el desarrollo de
la EIB / Taller de políticas lingüísticas. Santa Cruz, 9 al 12 de junio de 1997. Carmen
López

Taller de lengua qom en la Biblioteca Qomllalaqpi

Testimonio oral sobre educación indígena y educación escolar
http://librosvivientes.blogspot.com.ar/search/label/Omar%20Camachi

jueves, 1 de junio de 2017

Los cuentos mapuches en el universo de los libros digitales


“Quien mucho sabe de campos, sabrá también que en los montes andan zorros. Y había uno que tenía un compadre en el cielo".

Así comienza el relato mapuche “El zorro que se fue al cielo”, el cual fue convertido en eBook por Kimün Digital. La historia se acompaña de ilustraciones para colorear y está narrada en mapudungun, inglés y español. Por medio de la creación de libros digitales interactivos, Kimün busca acercar la cultura mapuche a los niños.

Su creador, Ricardo Medina, cuenta que la idea surgió luego de tomar un curso de mapudungun en la Universidad de la Frontera de Temuco. "Me llamaron la atención los Epew, relatos orales que entregan una enseñanza y son protagonizados por animales. Pero investigando, me di cuenta de que había muy pocos disponibles y que era algo que se estaba perdiendo", comenta Ricardo.

El autor conformó un equipo junto a compañeros de la universidad y algunos profesores, con quienes salió a buscar relatos en las zonas rurales de La Araucanía. Recorrieron Villarica, Padre de las Casas y Curarrehue, logrando recopilar diez Epew. De esos relatos, escogieron el de "El zorro que se fue al cielo", el cual les fue contado por la epewtufe (contadora de cuentos) Paula Painen –declarada Tesoro Humano vivo en 2010– para ser el primero en transformarse en libro digital.

Este documento fue subido al sitio web de Kimün Digital en 2013, el mismo está disponible para descargar gratis en el App Store (herramienta móvil que permite a los usuarios buscar y descargar diversas aplicaciones informáticas) desde hace tres años.

Recuperando cuentos en el contexto digital

Según sus autores, Kimün Digital busca ser una conexión entre las culturas ancestrales y las personas que, por distintos motivos, se encuentran alejadas o bajo concepciones anticipadas con respecto a los pueblos originarios. Los trabajos que realizan, desde el Fondo de Desarrollo Institucional de La Universidad de La Frontera, tienen por objetivo compartir los relatos ancestrales mapuche, Epew, por medio de la creación de libros digitales para niños, con la intención de que las nuevas generaciones respeten y se interesen por sus raíces.

Se trata de un equipo multidisciplinario y multicultural, en su mayoría compuesto por estudiantes. Los une el deseo de generar una toma de conciencia y de valorización de la realidad histórico-cultural que los rodea, utilizando herramientas tecnológicas que les permitan ofrecer contenidos locales al público infantil, buscando crear oportunidades de vivenciar la cultura mapuche y fortalecer la identidad por medio de ella.

Consultando el sitio Web, el usuario tiene la oportunidad de leer el relato mapuche desde la opción “Epew”, aplicación que busca difundir el mapuzungün, incluyendo textos y audios en español e inglés. Este formato trilingüe es producto de una investigación previa realizada por el equipo editorial, viajando a distintos puntos rurales y urbanos de la región para recopilar los innumerables Epew, representando en alguna medida la diversidad social, cultural y geográfica de la Araucanía.

Resulta de valor el rescate de la antigua tradición mapuche de narrar cuentos, en donde el entendimiento del Epew se mantiene arraigado en la memoria de quienes por medio de la oralidad sostuvieron los valores cultivados por sus ancestros.

Fuentes consultadas:

Web Kimün Digital
http://www.kimundigital.cl/

La imagen de Paula Painen pertenece al sitio Web SIGPA:
http://www.sigpa.cl/ficha-cultorindividual:paula-painen-calfuman.html

Versión para El Orejiverde:
http://www.elorejiverde.com/buen-vivir/2683-el-zorro-que-se-fue-al-cielo

jueves, 18 de mayo de 2017

Sobre el entendimiento de la ignorancia en contextos latinoamericanos


En el libro “Esa luz de más adentro” Alfredo Mires Ortiz relataba lo siguiente:

No es ignorante el que no sabe la tabla de multiplicar o la letra del himno nacional. No es ignorancia no conocer otros países o no saber cómo comer con cuchillo y tenedor. Menos ignorancia aún es no saber el nombre del cantante de moda o el último suceso político del país.

Nosotros en el campo llamamos ignorante al carente de generosidad, al falto de gratitud y gratuidad. Ignorante es el abusivo y el lesivo, el mezquino y el oportunista, el rastrero, el cobarde, el traidor y el artero. Ignorante es quien falta el respeto, quien no sabe vivir en comunidad, quien no comparte y no sueña.

Quien niega y ofende la vida del otro es más que un ignorante: es un infeliz. Amarga debe ser la vida de quien no sabe apreciar el valor del resto. Por eso Dios aparece en forma de mendigo, de pobre de pobres, para poner a prueba la valía interior de sus pueblos.
Quien se precia de la ropa que lleva puesta, de lo que gana explotando o siendo explotado, de los títulos o de las estúpidas razones que le confieren poderes banales a los más brutos, sólo son sepulcros, tumbas ambulantes, lápidas tristes, flores truncas, lágrimas obligadas.
Ignorantes.

Ver a las papas, los maíces, las alverjas o a las ocas como meros productos, como simples “recursos naturales”, es una vergüenza. Porque no es un objeto aquello que vive y que es fruto generoso de la tierra y del esfuerzo criador de nuestros abuelos.

Eso nos enseñan nuestros mayores, eso nos dicen los cuentos de todas las comunidades en los andes: que las comiditas son sagradas, que son una bendición, que cada planta, cada piedra, cada pálpito tiene su poder y su fortuna.

Estos cuentos nuestros, escuela fecunda de los saberes más hondos, nos dicen que la salud de los pueblos depende de esta gracia, del cariño mutuo entre todos los vivientes, del afecto entrañable, del respeto encarecido, del parentesco primordial entre todos los que nos hemos ido criando juntos.

Cuando los maizales cantan con el viento y los papales bullen floreando, cuando las ocas descansan al sol para endulzarnos más luego, cuando toda la tierra es una promesa permanente, sabemos que vale vivir y que ese solo sentimiento es sabiduría. Que ésa es una salud que no radica en los hospitales ni en las farmacias. Que ese es el fundamento que se le escapa a las ignorancias.

Los pastores “iletrados” del norte tilcareño

Estas palabras de Alfredo nos recuerdan un artículo publicado sobre Educación Intercultural Bilingüe, la recreación de un diálogo entre una pastora tilcareña (norte de Argentina) Doña Petronila Vale –que sólo había concurrido a primer grado en una escuela rural– con su hijo, recién llegado de la escuela:

-¿Quí has aprendido hoy en la escuela hijito?
-Los afluentes del Mar Caspio, mamá.
-¿Quí es eso, pues?
-Los ríos que van a cargar sus aguas al Mar Caspio.
-¡Chiú, qué bueno! Como aquí todas las quebraditas que bajan al Río Grande. ¿Esas las sabís?
-No todas.
-Esas son pues las que hacen crecer el río que nos lleva los sembrados...

Y fue entonces que Doña Petronila se levantó y se puso a "dar clase" sobre el tema. Siendo su papá arriero, y habiéndolo acompañado por años, ella conocía muy bien todas esas quebradas.

En este caso los docentes involucrados en el campo de la Educación Intercultural Bilingüe, no podían comprender lo que esta abuela quebradeña les estaba enseñando. Sus valiosos conocimientos no habían formado parte de los contenidos escolares, con los que históricamente se habían educado, entonces descubrieron algo que aún merece un profundo y necesario debate: “Una vez más era evidente que la escuela nos vuelve eruditos de lo ajeno e ignorantes de lo propio”.

Esta conversación nos permite afirmar lo que implica cultivar un conocimiento, para buena parte de la sociedad esta señora sería "iletrada" en su acepción más básica, sin embargo su sabiduría se encuentra consustanciada por el contexto, es menester integrar en las escuelas ambas educaciones, la educación intercultural y la educación familiar, especialmente en comunidades indígenas y campesinas, caso contrario seguiremos perdiendo oportunidades de incluir libros vivientes que aseguren una enseñanza más integral en las aulas, incorporando heterogeneidades sin desvalorizar el conocimiento cultural comunitario.

La ignorancia sobre el chamamé

Alguna vez, al compositor y acordeonista Chango Spasiuk le preguntaron porque, siendo el chamamé una música atravesada por tantas culturas, reconocida actualmente como Patrimonio Cultural Inmaterial de la provincia de Corrientes, y declarada Patrimonio Cultural de la Nación Argentina, no es valorada ni difundida en el país a la hora de representar la música nacional, especialmente fuera del contexto litoraleño donde tiene lugar esta música festiva, y la respuesta del Chango, un cultivador del chamamé y la polka,  fue tan simple como categórica: “por ignorancia”.

El chamamé (un rezo que se baila según el Chango) fue históricamente relegado y resistido, tornándose poco visible en los medios de comunicación hegemónicos. Diferentes investigadores aún discuten sobre su origen histórico, para buena parte de los etnomusicólogos el chamamé es una danza con raíces indígenas guaraníes, con el tiempo a esta matriz cultural se le agregaron influencias jesuitas y europeas (especialmente la introducción del acordeón que acompañaban los característicos “sapucai” guaraníes), asimismo a esta música se le reconocen influencias afrodescendientes con la llegadas de los primeros africanos a finales de 1640 a Corrientes, quienes aún como esclavos (y luego como sirvientes) se integraron a la vida social y cultural correntina.

Para el acordeonista no deja de ser “una música que molesta, que está mal vista porque la vinculan con los negros, la gente de la villa y las sirvientas. O sea, obedece a un estrato social no marketinero”.

Y va más allá al afirmar, poniendo como ejemplo al legendario Tránsito Cocomarola, que el chamamé lo enseñan los padres a los hijos, y estos a otras personas: “Siempre hay alguien que sabe y que está enseñando, así ese conocimiento oral nunca se interrumpe. Es lo que se llama la cadena ininterrumpida de conocimiento. Entonces siempre hay alguien que sabe y alguien que aprende y ese que sabe está autorizado y pasa ese saber”.

De eso se trata, y especialmente de cambiar la mirada con respecto a otras formas de conocimiento, tanto en los campos de Cajamarca como en el entendimiento campesino de los pastores tilcareños, así como también lo saben los músicos chamameceros, el conocimiento tiene un contexto tan amplio que hablar de ignorancia por fuera de los mismos nos impide no solo enriquecernos como sociedad, sino también poder comprender profundamente el sentido de nuestra propia identidad.

Fuentes consultadas:

Bibliotecas Rurales de Cajamarca

Canal Encuentro. Ministerio de Educación de la Nación. Entrevista al Chango Spasiuk:

Diario La Nación

Bibliografía consultada:

Gorosito Kramer, Ana María; Achilli, Elena; Tamago, Liliana. Un debate sobre la
interculturalidad (2004). En: Educación Intercultural Bilingüe en Argentina: Buenos Aires:
Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, 2004

Colección educ.ar. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. Una experiencia educativa en la Quebrada de Humahuaca

http://coleccion.educ.ar/coleccion/CD9/contenidos/experiencias/expA/index.html

Versión para El Orejiverde:
http://elorejiverde.com/el-don-de-la-palabra/2661-sobre-el-entendimiento-de-la-ignorancia

sábado, 6 de mayo de 2017

Buscando reparar lo irreparable: materiales lingüísticos en comunidades indígenas


El ejemplo esta vez viene de México, pero podría extrapolarse a cualquier país latinoamericano. Se trata de una permanente disyuntiva, por un lado una iniciativa política, que cuenta con el apoyo del Sistema Educativo Estatal Mexicano (SEE), basada en la distribución de libros y materiales especializados dirigidos a maestros de educación indígena sobre la enseñanza oral de las lenguas yumanas, incluyendo vocabularios prácticos del kiliwa.

En este caso las ediciones pretenden focalizar en "La enseñanza oral del cochimí, kumiai, cucapá, pai-pai y kiliwa” y en el "El vocabulario de la lengua kiliwa”, así como la diagramación de carteles didácticos sobre costumbres y plantas medicinales de la comunidad indígena de Baja California. 

Lo valioso de este emprendimiento es que las colecciones están destinadas a formar parte del programa de educación primaria, buscando “impulsar la revitalización de las lenguas que aún se hablan en el Estado, para que las niñas y niños la aprendan como segunda lengua, con el fin de que desarrollen el bilingüismo y el plurilingüismo social”.

No deja de ser una buena iniciativa, que difícilmente garantice la supervivencia de las lenguas maternas en contextos de vulnerabilidad social.

La etnia yumana, de cuyo árbol genealógico descienden los kiliwas –"cazadores" o "los que se van"- habita en el municipio de Ensenada, en el estado de Baja California, abarcando la región costera que corre de la Bahía de San Felipe hasta la Bahía de Ometepec, cubriendo parte de las sierras Las Pintas, San Miguel, Salvatierra y San Pedro Mártir, así como los actuales valles de San Felipe, San Matías y parte del Valle de la Trinidad, municipio de Ensenada. Desde los últimos 35 años su lengua, considerada una de las más antiguas de Baja California, viene decreciendo en forma permanente, encontrándose actualmente en peligro de desaparecer.

Por otro lado probablemente convenga revisar lo que se ha realizado en años anteriores, como el caso del historiador Arnulfo Estrada Ramírez, quien en su libro titulado “Vocabulario práctico de la lengua kiliwa” (precisamente uno de los materiales que se utilizan en esta propuesta) daba cuenta del decrecimiento de los pobladores de esta etnia en Ensenada y de los esfuerzos de organismos públicos y privados por su prevalencia. En este texto, publicado en 2004, el autor ofrecía una breve explicación de sus principales reglas gramaticales, incluyendo un extenso vocabulario de más de dos mil términos en español y kiliwa, que corresponden al trabajo de campo de varios años.

La particularidad de esta obra es que la mayoría de los términos fueron proporcionados por el legendario y desaparecido jefe indígena Cruz Ochurte Espinoza y por Leonor Farldow Espinoza, ambos profundos conocedores de su cultura. Sin embargo, considerando el contexto social y cultural, Estrada Ramírez supo –tuvo que saber– que el ocaso de la antigua lengua Kiliwa era inminente. De todas las lenguas indígenas de Baja California la lengua kiliwa es la más amenazada, llegando incluso algunos lingüistas a considerarla como lengua muerta, debido a que ya no se enseña en el seno del núcleo familiar desde hace más de cuarenta años.

Ya lo saben los lingüistas, cuando muere una lengua muere consigo toda una cosmovisión, un modo de entender el mundo, acaso la facultad de nombrar las cosas desde un lugar, un espacio y un tiempo irrepetible. Muere la relación con la palabra de los ancestros, se extingue una memoria que no encuentra en contextos ajenos una traducción posible, los árboles y los ríos pierden su nombre y el paso de los años todo lo calla y todo lo olvida.

Ya en 2016 se registraron cinco hablantes activos de la lengua, considerados 5 monumentos vivientes portadores de los secretos de esa pequeña pero significativa cultura. Esas personas, que aún sostienen la raíz kiliwa, son Eusebio Alvarez Espinoza, de 46 años, Leandro Maytorell Espinoza, de 48; José Ochurte Espinoza, de 63; Leonor Farldow Espinoza, de 69, e Hipólita Higuera Espinoza, de 90 años.

Los que se fueron terminaron atrapados en el alcohol o las drogas, y con ellos se degradó espiritualmente una parte sustancial de la cultura. Habría que contextualizar con datos estadísticos para tener una idea del dramático escenario lingüístico y cultural de la etnia Kiliwa.  Estrada Ramírez indica que la tendencia extintiva de la lengua kiliwa es fuertemente manifestada en publicaciones de principios de la década de 1980. Por ejemplo, en 1982 se reportaban 28 hablantes. Para 1989, que es cuando  inició su libro, la población hablante se había reducido a sólo 13 personas, lo cual representó una disminución de más del 50 por ciento en sólo siete años. Diez años después (en 1999), el panorama era desolador, pues la población hablante fue reducida a cinco individuos, todos adultos con edades que fluctuaban entre los cuarenta y ochenta años de edad.

Es decir, en sólo 20 años la población hablante quedó reducida a un 18 por ciento.

Es muy complejo poder explicar con precisión cuáles han sido las principales causas que mantienen al borde de la extinción al idioma kiliwa. Para el autor se trata de un largo proceso social en el que pueden combinarse varios factores a la vez, dependiendo de la época, la familia, o bien, de cada uno de los individuos que componen a la población. Sin entrar en detalles, menciona algunas de las más importantes: Pérdida de territorios antiguos. Emigración hacia otros poblados o centros urbanos. Venta o traspaso de tierras. También el matrimonio de indígena hablante con indígena no hablante o mestizo de otra comunidad. Además, lengua materna en desuso al interior de la etnia. Soltería de los indígenas hablantes. Lengua socialmente discriminada y sin pleno reconocimiento oficial, así como el fallecimiento de los hablantes.


Hace años unos investigadores grabaron a Teodoro Ochurte Espinoza, por entonces de casi cien años de edad y su hermano Trinidad de 72, hablaron frente a las cámaras sobre las dificultades que enfrentaron en su vida por no comprender el español, la lengua de la "gente de razón", misma que los despojó de sus tierras y arroyos, destruyó sus cerros sagrados y explotó su fuerza de trabajo, al grado de orillarlos a la extinción. Pocos años después fallecieron. Quienes los consultaron no lo supieron entonces pero Trinidad Ochurte fue considerado el último cantor tradicional Kiliwa. Actualmente, solo uno de sus parientes canta –Leandro Maytorell Espinoza, uno de los “cinco” –, todo lo demás es silencio.

 Por tal motivo siempre serán bienvenidos los esfuerzos gubernamentales para tratar de equilibrar un contexto deteriorado –un permanente escenario de ruptura– como en este caso de la SEE que busca fortalecer en los alumnos su pertenencia e identidad cultural y que se apropien de las prácticas culturales y sociales del lenguaje, pero sabemos que no es suficiente, sabemos que esta batalla cultural se perdió hace tiempo, y no hay modo de reparar lo que está roto.

Otro tema crucial son los frecuentes fenómenos migratorios que se viven en Baja California de manera intensa y que afecta particularmente a grupos de niños migrantes del campo. Organismos como el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) han elaborado directrices para fortalecer atención a niños y adolescentes jornaleros agrícolas, en donde aproximadamente el 90 por ciento son indígenas. En este contexto es necesario que el Estado Mexicano asista a las comunidades y apoye sus derechos fundamentales.

En Baja California existen 122 planteles de Educación Indígena donde se atienden 14.209 niñas, niños y jóvenes de grupos nativos indígenas pai-pai, cucapá, kumiai y cochimi y grupos indígenas inmigrantes mixteco, triqui, zapoteco, nahuatl, purépecha, cora, huichol, mayo, mixe y mazahua.
Según lo reseñan los responsables del proyecto, para la elaboración del libro y del vocabulario español-kiliwa participaron hablantes de la lengua; en los carteles didácticos participaron docentes de pre-escolar de las escuelas de educación indígena de Baja California. Una particularidad de la propuesta es la inclusión de libros artesanales-cartoneros elaborados por los propios maestros, sumando juegos didácticos y autóctonos. Para la ocasión las autoridades planean distribuir 1.300 libros para maestros, 3.000 carteles y 339 vocabularios prácticos.

Meras estadísticas en el triste escenario de una lengua socialmente moribunda.



Fuentes consultadas:

Benjamín Pacheco/EL VIGÍA Periodismo con la gente
http://www.elvigia.net/general/2017/4/13/distribuye-libros-educacion-indigena-268985.html

La Jornada
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/08/06/lengua-mas-antigua-de-bc-cerca-de-la-extincion

Pregonero de Baja California
http://pregonerobaja.com.mx/2017/03/07/preescolares-y-primarias-de-educacion-indigena-reciben-material-didactico/

Argentina Indymedia
http://argentina.indymedia.org/news/2007/05/517013.php

Versión para El Orejiverde:
http://www.elorejiverde.com/el-don-de-la-palabra/2603-buscando-reparar-lo-irreparable-apoyos-lingueisticos-para-comunidades


miércoles, 19 de abril de 2017

Encuentro Intercultural Semana de Pueblos Originarios en Derqui



El sábado 22 de abril, a partir de las 10 hs, se llevará a cabo en Derqui el “Encuentro Intercultural Semana de Pueblos Originarios”, que contará con la presentación del grupo de rap originario Eskina Qom, allí los visitantes podrán compartir talleres sobre la cultura originaria (cerámica, arte Qom) disfrutar comidas típicas y presenciar una exposición de artesanías de las familias pertenecientes al "barrio toba", en cuyo centro comunitario, Daviaxaiqui, se reunirán los referentes, dirigentes y caciques de diversas comunidades indígenas de Buenos Aires que vendrán especialmente a esta cita, incluyendo representantes y delegados CPI (Centros de Primera Infancia) y CIBA (Consejo Indígena de Buenos Aires). Para esta ocasión se ruega colaborar con alimentos no perecederos.

Asimismo el encuentro permitirá seguir sumando donaciones de útiles escolares para las comunidades Qom-Toba de Pte. Derqui y de la Provincia del Chaco (finaliza el 21 de abril). Por gentileza de los responsables de la Biblioteca del Docente se comparten los siguientes puntos de recepción de donaciones:
Escuela N° 10 de 15. Bucarelli 1950, Villa Urquiza
Biblioteca del Docente. Av. Entre Ríos 1349, San Cristóbal (lunes a viernes de 9 a 17 hs)

La cita es en la calle Bahía Darbel y Sarmiento, frente al Instituto Cardenal Copelo, Pte. Derqui, Partido de Pilar (a unos 50 km de la Capital Federal).

Este encuentro intercultural ofrecerá la posibilidad de escuchar las canciones del grupo Eskina Qom, que cuenta con los músicos Brian y Nahuel López, dos hermanos originarios del Chaco que actualmente viven en la comunidad Qom "Daviaxaiqui" y a la cual representan a través de sus letras de rap. Junto a ellos se sumarán bandas invitadas, sikuris, folclore y hip-hop, en un evento que como se puede apreciar también incluirá la convergencia de estilos y tradiciones musicales.

Fuente:
Sitio Web Comunidad Qom-Toba de Pte Derqui

Eskina Qom

http://www.artisttrove.com/artist/925662250864188/Eskina%20Qom

viernes, 24 de marzo de 2017

Memoria


los sueños rotos por la realidad
los compañeros  rotos por la realidad/
los sueños de los compañeros rotos
¿están verdaderamente rotos/perdidos/nada/

se pudren bajo tierra?/¿su rota luz
diseminada a pedacitos bajo tierra?/¿alguna vez
los pedacitos se van a juntar?
¿va a haber la fiesta de los pedacitos que se
reúnen?

Preguntas que alguna vez se hizo Juan Gelman en un poema.
Que cosa la memoria, conserva sus flores que no necesita de jardines, los jardines siempre están, dando amparo a lo que crece, lo que vuelve a nacer.
Los que crecen son los otros, los que están guardados en la memoria, esos nunca mueren, como árboles poblados de palomas, esos al final alcanzan la victoria.

Y a veces pienso que podemos estar condenados al fracaso, pero nunca estar condenados al error.

De parte de un bibliotecario.

Nota: la imagen pertenece a https://pixabay.com/

jueves, 23 de marzo de 2017

Qomi Qompi, el anhelado disco de los niños qom


Desde que María Clara Olmedo, musicoterapeuta egresada de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y organizadora del proyecto Qomi Qompi, se involucró en 2011 con la comunidad del barrio toba de Derqui (Partido de Pilar) –realizando una investigación sobre la utilización de la música por parte de los Qom para curar (basándose en prácticas chamánicas por musicoterapeutas) – una posibilidad de proyecto autogestivo fue tomando cuerpo: ni más ni menos que la grabación del propio disco del taller de canciones Qom, contando con las voces de unos 10 niños de la comunidad (hijos de Ana Medrano, quien también participa en los coros, y otras familias) sumando el aporte de quien fuera el primer cacique del Centro Comunitario Daviaxaiqui, Jorge Máximo, quien ejecuta el tradicional n’viqué (violín de lata de una sola cuerda) y que ha contado con el apoyo de reconocidos músicos, como el grupo Tonolec, Miss Bolivia y Patricia Sosa entre otros.

Ana Medrano, artesana y lingüista de la comunidad, comentó que el objetivo del taller fue propiciar un entendimiento para no perder la lengua, compartiendo canciones que recuperan tradiciones de la cultura, concebidas desde un aspecto lúdico, y bajo la comprensión de la educación familiar Qom. Asimismo reveló que para componer y tocar las canciones utilizaron el espacio de la biblioteca Qomllalaqpi, donde eran habituales las rondas infantiles, las canciones de cuna y la ejecución de distintos instrumentos como n’viqué, bombo, maracas y semillas (sonajeros). Para la grabación del disco cuentan con la colaboración de Diego Pérez, músico de Tonolec.

Sumando colaboraciones para financiar el disco

En el sitio Facebook de “Qomi Qompi: Taller de canciones Qom” se publicó hace tiempo el siguiente pedido, ya que al tratarse de un proyecto comunitario necesitan sumar donaciones que les permitan afrontar los gastos de la grabación:

Somos Ana Medrano, madre y referente Qom de la comunidad Daviaxaiqui ( Pte. Derqui)  y María Clara Olmedo.

Desde el año 2013 coordinamos juntas y en forma autogestiva el taller “Qomi Qompi” de canciones en lengua Qom.

El objetivo primordial de este taller es la transmisión de su lengua natal a los niños, y la resignificación de la cultura y cosmovisión QOM a través de la experiencia musical, habilitando desde la Musicoterapia un espacio para el empoderamiento -por parte de Ana, como portadora y transmisora de esos conocimientos-, y la revalorización –por parte de los niños- de su cultura.

Nuestro proyecto principal para el 2017 es la grabación del disco “Qomi Qompi - ‘Somos los hijos de los Tobas”, en el que queremos plasmar las canciones aprendidas -y aprehendidas- por los chicos en el taller desde mayo de 2013.


Una de las principales motivaciones para la grabación del disco es poder devolver, a la comunidad en general y a los niños en particular, el aporte invaluable que vienen haciendo desde hace casi cuatro años, por y para la cultura y la música Qom, a través de un producto tangible, que se puede compartir, regalar y a través del cual darse a conocer.

Otro de nuestros objetivos para este año es conseguir financiamiento para este proyecto, ya que hasta el momento el taller es sostenido económicamente en forma exclusiva por Ana y María Clara, más las pequeñas y valiosas colaboraciones que parten de la comunidad.

Aquí pueden ver nuestra fan page en Facebook y algunos videos del taller:

IMPORTANTE:
Podes sumar tu ayuda en Ideame Social

Muchas gracias por tu colaboración!

Para aquellos que puedan valdrá la pena compartir este escenario de sonrisas infantiles cumpliendo un anhelado y hermoso sueño.

Facebook Qomi Qompi: Taller de canciones Qom


Nota:

Se recomienda la consulta de los siguientes documentos de María Clara Olmedo (*):  “Musicoterapia y chamanismo”. Universidad de Buenos Aires. Facultad de Psicología. Carrera de Musicoterapia. Consultar en:

“Qomi – Qompi” - Taller de canciones en Lengua Qom (Qomlec)
Universidad Nacional de La Plata Cátedra Libre Musicoterapia (Res 307/2015) Actividad del día 13 de junio de 2016 Qomi-Qompi Taller de canciones en Lengua Qom. Consultar en:

(*) La autora es Musicoterapeuta graduada en la Universidad de Buenos Aires. Trabaja desde hace varios años en distintas instituciones tanto en dispositivo grupal como individual, con niños, jóvenes y adultos con discapacidad. Participa de varias actividades del ámbito comunitario dentro de agrupaciones y por propio emprendimiento. Forma parte del equipo de trabajo de Musicoterapia Comunutaria de Icmus; coordina los talleres de Musicoterapia en el Centro Educativo Terapeútico ILE; investiga, junto con el Lic. Gabriel Federico ( Director de Centro Camino) el “ Atravesamiento de los sonoro-musical en la experiencia del embarazo, parto y crianza en pueblos originarios" y co-coordina, junto con una representante de la comunidad Toba de Pte. Derqui, un taller de canciones en lengua Qom.

Versión para El Orejiverde:
http://www.elorejiverde.com/buen-vivir/2447-qomi-qompi-el-anhelado-disco-de-los-ninos-qom